EL LAVADO DE
DINERO
LAVADO DE DINERO, MAFIAS
Y PARAÍSOS FISCALES |
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En los años ‘90, la cuestión del lavado de dinero, las plazas financieras
offshore y otros paraísos fiscales movilizaba a la “comunidad internacional”.
Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 el tema pasó a un segundo plano,
desplazado por la lucha contra la financiación del terrorismo. Así se preservan
zonas oscuras dentro del sistema financiero controlado por Estados Unidos, para
único provecho de los países ricos.
En el año 2000 la movilización internacional contra las plazas
offshore
estaba en su apogeo. El Foro de Estabilidad Financiera (creado por el G-7), la
Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) y el Grupo de Acción
Financiera (GAFI) habían difundido, casi simultáneamente, listas de países y
territorios que incurrían en prácticas cuestionables en materia de estabilidad
financiera, fraude fiscal o lavado de dinero.
Sin embargo, poco tiempo después quedó en claro que esta convergencia
temporal encerraba más retórica que voluntad de terminar con las prácticas
denunciadas. Sólo el GAFI siguió adelante con la lista negra que habla
elaborado, partiendo de 15 países y territorios “no cooperativos” (PTNC) en la
lucha antilavado, pero progresivamente fue reduciendo esa lista, que hoy
contiene apenas tres nombres.
¿La lucha antilavado
dio, entonces, resultados tangibles, lo que justificaría un cierto relajamiento? En verdad. nadie puede decirlo, porque las
políticas instauradas bajo los auspicios del GAFI nunca pudieron ser evaluadas
en términos de eficacia.
PARAISO FISCAL:
Se califica de paraíso fiscal a aquel territorio o estado donde ciertos
impuestos son muy bajos o no existen. Entre los existentes, diferentes
jurisdicciones tienden a ser paraíso para distintos tipos de impuestos y para
diferentes categorías de personas y compañías.
Una forma en la que una persona o
compañía aprovecha un paraíso fiscal es trasladándose o haciéndose residente a
efectos fiscales del mismo. Otra forma es establecer una entidad jurídica
separada o subsidiaria (una compañía extraterritorial —offshore—, de fideicomiso
o fundación) en el paraíso fiscal. Los activos se transfieren a la nueva
compañía o entidad de forma que los beneficios puedan ser realizados o las
rentas cobradas en el paraíso fiscal.
Que toda esta elusión o evasión de
impuestos no sea siempre totalmente limpia depende de la legislación de los
países involucrados y de las circunstancias particulares de las compañías o
individuos implicados.
Muchos países tienen leyes que
dificultan a sus residentes poseer una compañía (o realizar inversiones) en un
paraíso fiscal sin pagar impuestos en él o en el país en el que residan. Por
ejemplo, los ingresos o ganancias procedentes de una compañía extraterritorial o
de inversión pueden atribuirse a efectos fiscales al dueño o inversor bajo el
régimen de CEC u otras leyes similares. Aunque muchos países también tienen
tratados fiscales bilaterales que evitan a sus residentes pagar impuestos dobles
(si bien típicamente el mayor de los tipos de impuesto cobrado en los dos países
se adeuda), pocos países tienen tratados con los paraísos fiscales.
Aunque los atentados del 11 de septiembre de 2001 marcaron un vuelco en la
lucha por el saneamiento del sistema financiero, ese viraje adoptó una dirección
inesperada. Hubiera parecido lógico que las fallas del sistema bancario y
financiero occidental —que permitieron que los terroristas financiaran sus
operaciones— fueran auditadas con seriedad. en especial los paraísos bancarios y
fiscales utilizados por Al-Qaeda o las organizaciones criminales. La ocasión
parecía perfecta para instaurar reglas internacionales comunes que terminaran
con las prácticas de las estructuras offshore incansablemente denunciadas,
detrás de las cuales operan todas las maniobras de ocultamiento.
Luego de adoptar dispositivos de vigilancia real, en octubre de 2001 Estados
Unidos se apresuró a votar la Patriot Act, que coloca al sistema bancario y
financiero bajo su control, y obliga a los bancos de todo el mundo que se
relacionan con él a garantizar la transparencia de sus estructuras y operaciones
financieras.
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ZONAS FRANCAS: Existen alrededor de 250 en varias decenas de
países, sin contar las zonas parcial o temporalmente desfiscalizadas.
América
Latina México, Guatemala, Honduras,
Panamá, Nicaragua, Costa Rica, República Dominicana, Guyana francesa
África
Túnez, Mauricio, Togo, Egipto,
Ghana, Kenia, Zimbabwe, Madagascar
Asia
China, Indonesia, Filipinas,
Taiwán, Sri Lanka, Bangladesh,
Pakistán, Turquía
Europa
Irlanda, Francia (alrededor de 40,
entre ellas Dunkerque y La Seyne-sur-Mer)
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América
Central:Belice Costa Rica Guatemala Panamá
Caribe Anguila Antigua y Barbuda Antillas holandesas (Curaçao) Aruba, Bahamas
Barbados Islas Cáimán Dominica, Granada Saint-Kitts y Nevis Santa Lucía Saint
Martin Saint Vincent y Granadinas Turcas y Calcos Islas Vírgenes británicas
América del Sur Uruguay
Europa:
Andorra Islas anglonormandas (Jersey, Guernesey) Campione (Italia) Islas
Canarias City londinense Chipre Estonia Gibraltar Hungría Irlanda Letonia
Liechtensteir Lituania Luxemburgo Madeira Isla de Man Mónaco Malta Rusia San
Marino Suiza Ucrania Vaticano
Asia-Pacifico-Oceanía
Birmania, Brunei Islas Cook, Islas Fidji Hong Kong Indonesia Labuan, Macao Islas
Marianas Islas Marshall Isla Mauricio Nauru, Niue Filipinas Samoa Singapur
Vanuatu, Islas Salomón Seychelles Taiwán, Tailandia Tonga, Tuvalu
Medio Oriente
y Estados del Golfo: Arabia Saudita Bahrein Dubai
Emiratos Arabes Unidos Israel Líbano
África:Egipto
Liberia Marruecos Nigeria Túnez
Amsterdam Bahrein
Islas Caimán
Chicago
Franctort
Ginebra
Hong Kong
Londres
Luxemburgo
Milán
Montreal
Nassau
Nueva
York
París
Singapur
Sydney
Tokio
Toronto
Zurich
Estados Unidos:
Cosa Nostra (40.000 miembros, 25 familias)
Colombia:Narcotraficantes
(25.000 personas, 2.500 grupos)
Italia:Mafia
(Sicilia, 50.000 miembros, 150 familias) Camorra (Campaña, 7.000 miembros, 130
familias) N´Dranghetta (Calabna, 5.000 personas, 150 ‘Ndrine) Nuova Sacra Corona Unitá (Puglia, 2.000 miembos,
50 familias)
Rusia:
160.000 miembros, 12.000 grupos
Japón:Yakuzas,
Yamaguchi Gumi (23.000 miembros, 750 clanes) Sumiyoshi Rengo (7.000 miembros, 170 clanes)
lnagawa kai (7.000 miembros, 300 clanes)
Hong Kong:Triadas
- Federación Wo (40.000 miembros, 10 clanes), 14 K (25.000 miembros, 30 clanes),
Sun Yee Qn (50.000 miembros).
Otros países involucrados:Canadá,
México, Jamaica, Turquía, Albania, Kosovo, Chechenia, China, Taíwán, Nigetia,
Israel, países del Cáucaso y Asia Central (valle del Ferghana).
PRIORIDAD AL TERRORISMO:
Aunque haya apuntado bien a las fallas del sistema financiero, esta política
presenta dos inconvenientes. Por una parte, al concentrarse en la lucha
antiterrorista, no se ocupa específicamente del saneamiento de las plazas
financieras ni tampoco de la lucha contra la delincuencia mafiosa. Por otra
parte, el sistema fue instaurado unilateralmente por Estados Unidos, que
controla todas las informaciones recogidas. En cuanto a los resultados de la
lucha antiterrorista, las evaluaciones del dispositivo así impuesto al resto del
mundo son muy criticas, y también se cuestiona su eficacia global en términos
económicos.
En efecto, Estados Unidos no quiso terminar con las zonas oscuras del sistema
financiero. Los paraísos bancarios y fiscales conservan la mayoría de sus
atributos. Los que presentaron una enconada resistencia tuvieron dificultades, y los que aceptaron someterse a un creciente control lo hicieron para
preservar sus prácticas de ocultamiento. Para Estados Unidos, la
lucha antilavado ya no es prioritaria, a menos que esté vinculada con las
actividades terroristas. Por otra parte, los servicios que ofrecen los paraísos
bancarios y fiscales tradicionales enfrentan la competencia de países que no son
calificados como tales: el Reino Unido y Estados Unidos en particular, a través
de las trabas que ponen a la cooperación judicial, mantienen deliberadamente la
opacidad jurídica y financiera.
Eso no impide que Estados Unidos, en nombre de la lucha contra la
financiación del terrorismo, ejerza considerables presiones sobre los sistemas
financieros que escapan en mayor o menor medida a su dominio. Se trata, por un
lado, de sistemas alternativos informales de compensación, del tipo “hawala”,
extendidos por todo el Tercer Mundo y las diásporas; por el otro, de bancos
islámicos que efectivamente funcionan de manera muy hermética. Si bien es verdad
que esos circuitos financieros que manejan importantes capitales son tan
impenetrables como el sistema occidental, desde 2001 están mucho más
estigmatizados que este último.
La lucha contra el lavado de dinero, concentrada ahora en la financiación del
terrorismo, aparece, entonces, como un medio de preservar zonas oscuras dentro
del sistema financiero que benefician sólo a los países ricos y obligan a los
países del Tercer Mundo a integrarse a él.
Fuente Consultada: El Atlas Le Monde
Diplomatique
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