TELESCOPIO HUBBLE
ALGUNOS LOGROS
CIENTÍFICOS DE
ESTE MARAVILLOSO "OJO ESPACIAL" |
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Estamos,
por definición, en el mismo centro de la región observable. Conocemos casi
íntimamente nuestro vecindario inmediato. Al aumentar la distancia, nuestros
conocimientos se debilitan, lo hacen rápidamente. Por último llegamos a la
oscura frontera: el límite máximo de nuestros telescopios. Allí medimos sombras
y buscamos, entre los fantasmales errores de medida, mojones que apenas son más
sustanciales.
Edwin P Hubble
La
idea era simple. El astrofísico Lyman Spitzer, de Princeton, lo había pensado ya
en 1947: pongamos un telescopio encima de la atmósfera y la visión del cosmos
será muchísimo más clara. Esto se ha hecho de manera limitada en las décadas de
1970 y 1980, con observatorios como el satélite Explorador Internacional de
Ultravioletas (IUE), el Observatorio de Rayos X Einstein y el Satélite de
Astronomía de Infrarrojos. Ocurrió a lo grande el 24 de abril de 1990, cuando el
Telescopio Espacial Hubble (TEH), preparado a lo largo de tres décadas a un
coste de 1.500 millones de dólares, despegó del Centro Espacial Kennedy a bordo
de la lanzadera Discovery. Se esperaba del telescopio, que da una vuelta
alrededor de la Tierra cada noventa y cinco minutos, que detectara objetos
demasiado poco luminosos para verse desde la Tierra, hiciera observaciones con
luz ultravioleta (que absorbe la atmósfera y por lo tanto no es posible observar
desde tierra) y, en conjunto, proporcionara imágenes diez veces mejores que las
obtenibles mediante telescopios instalados en tierra.

Las
esperanzas quedaron defraudadas cuando resultó que el espejo principal de 94,5
pulgadas, descrito en un artículo publicado poco después del lanzamiento como el
«reflector astronómico más perfecto que se ha hecho nunca», tenía graves e
innecesarios defectos. También los giróscopos eran defectuosos, lo mismo que los
paneles solares, que temblaban un poco cuando el telescopio atravesaba la
frontera entre el día y la noche. Se ha polemizado sobre si el problema de los
paneles solares es peor que el problema del espejo en forma de «donut», pero el
espejo ha merecido mayor atención por un sencillo motivo: el defecto ha sido
fácil de percibir.
El
problema es la aberración esférica, lo que significa que el espejo es incapaz de
enfocar los rayos de luz hacia un único punto porque está demasiado ahuecado, en
algo así como 1/50 de un cabello humano; un error lo bastante grande, si se
compara con la longitud de onda de la luz, como para proyectar el 85 por 100 de
la luz de una estrella en forma de halo borroso, con lo que sólo resta el 15 por
100 para la imagen central. El defecto incapacita seriamente a dos de los
instrumentos del telescopio: la Cámara Planetaria y de Campo Amplio (WF/PC) y la
Cámara para Objetos Débiles. Lo peor de todo es que, de haberse prestado
atención a las comprobaciones de los espejos primarios y secundarios, se habría
detectado la discrepancia.
¡Ay!,
el telescopio se lanzó en condiciones defectuosas, con la consecuencia de que su
visión ha quedado seriamente comprometida y las imágenes eran borrosas y
decepcionantes. Sin embargo, incluso antes de diciembre de 1993, cuando los
astronautas salieron al espacio e hicieron una serie de importantes arreglos
para corregir la miopía del telescopio, los técnicos informáticos y otros
científicos pudieron ajustar los datos teniendo en cuenta la gran aberración. De
este modo, al incorrecto y muy difamado Telescopio Espacial Hubble se debe un
impresionante número de progresos, entre los que se cuentan:
* la resolución de Plutón y
Caronte en objetos separados. La existencia de la luna de Plutón se había
deducido, pero verdaderamente nunca se había visto como objeto celeste
diferenciado;
* el
descubrimiento de chorros, ondas, un frente de choque y una estructura
desconocida, que tiene el aspecto de una escala, dentro de la nebulosa que rodea
la masiva estrella Eta Carinae, que era la más luminosa del firmamento en 1843;
* el descubrimiento de un anillo
elíptico en expansión, compuesto de detritos resplandecientes, alrededor de la
supernova 1987A;
* el
descubrimiento de una X de polvo más allá del núcleo de la M51, la galaxia del
Torbellino. Se cree que indica la localización de un agujero negro cuya masa
equivale a millones de soles. El TEH ha descubierto asimismo pruebas de la
existencia de agujeros negros en los centros de otras dos galaxias, M32 y M87;
* el descubrimiento, totalmente
inesperado, de un cúmulo globular joven en la curiosa galaxia NGC 1275 de
Perseus, una sorpresa porque se creía que todos los cúmulos globulares eran
viejos;
*
imágenes de una distante galaxia que emite ondas de radio, tan joven que la
mayor parte de sus estrellas sólo tienen 500 millones de años, alrededor de un
1/10 de la edad del Sol;
* el descubrimiento de una de las
estrellas más calientes que se han encontrado nunca, una enana blanca con
200.0000 C, en el corazón de la nebulosa NGC 2440 de la Vía Láctea;
* el descubrimiento en la peculiar
galaxia Arp 220 de seis núcleos increíblemente grandes y luminosos donde se
forman de estrellas que se cree que son el resultado de la colisión de dos
galaxias espirales;
* una
detallada fotografía de la Lente Gravitatoria G2237 + 0305. Las lentes
gravitatorias fueron anunciadas en primer lugar por Einstein, quien predijo que
a grandes distancias las estrellas podrían actuar como lentes, curvando y
enfocando la luz de estrellas más lejanas. Si las circunstancias eran las
debidas, pensaba Einstein, la luz podría formar un anillo perfecto. Fritz Zwicky
dijo que esto no era probable que ocurriera con estrellas, pero que era posible
con galaxias. Zwicky tenía razón, pero esta concreta lente gravitatoria es
conocida, sin embargo, como la Cruz de Einstein. La fotografía de la página 297
muestra una galaxia situada a 400 millones de años luz de distancia envuelta por
las cuatro imágenes de un cuásar más lejano;
* finalmente, el TEH ha permitido
a los astrónomos partir de cero en la búsqueda de una nueva y mejorada constante
de Hubble al apuntar a un concreto tipo de supernova como la candela estándar.
Estas explosiones de las supernovas, que ocurren al estallar una de las
estrellas de las parejas de enanas blancas, alcanzan todas el mismo brillo
máximo. Además, son visibles a distancias literalmente 1.000 veces mayores de lo
que es posible detectar las variables cefeidas. Como indicador distante pueden
ser sumamemente útiles; pero sólo si al menos es posible determinar con
precisión su brillo absoluto.
La
mejor manera de hacerlo sería descubrir variables cefeidas en la misma galaxia
donde se han detectado esta clase de supernovas. Las variables cefeidas tienen
una utilidad insuperable, puesto que, una vez determinado su ritmo de pulsión,
se conoce su brillo absoluto. Entonces, comparando el brillo absoluto con el
brillo aparente, los científicos pueden calcular su distancia. De modo que el
TEH se apuntó hacia IC 4182, una poco luminosa galaxia espiral situada a 16
millones de años luz que en 1937 era el emplazamiento de ese preciso tipo de
supernova. Y por supuesto se detectaron cefeidas, lo que permitió a los
científicos determinar la distancia, y por lo tanto la luminosidad absoluta de
la explosión.
En
esta lente gravitatoria, que a veces se conoce por la Cruz de Einstein, la luz
procedente de un cuásar situado a 8.000 millones de años luz de distancia ha
sido curvada por la gravedad de una galaxia mucho más próxima. La luz del
cuásar, repetida cuatro veces, rodea la luz de la galaxia como los pétalos de
una flor. (imagen a la izquierda: Cruz de Einstein)
Utilizando esta información, un grupo de científicos, entre los que estaban
Abhijit Saha, Allan Sandage y Gustav Tammann, anunciaron que la nueva constante
mejorada de Hubble se sitúa entre 30 y 60 km/sec/mpc, siendo la cifra más
probable la situada en el centro: 45, lo que hace que el universo tenga unos
15.000 millones de años.
Innecesario es decir que la cifra no ha sido unánimemente aceptada. Algunos
científicos señalan que la cifra podría inducir a error, pues la IC 4182 puede
estar repleta de polvo, lo que haría que sus cefeidas parecieran más oscuras, y
por lo tanto más alejadas de lo que en realidad están. El consenso no se ha
alcanzado y la edad del universo sigue sin saberse.
Algunos datos màs... (Fuente Consultada: Astonomia Educativa)
El Telescopio espacial Hubble está
situado en los bordes exteriores de la atmósfera, en órbita circular alrededor
alrededor de la Tierra a 593 kilómetros sobre el nivel del mar, que tarda en
recorrer entre 96 y 97 minutos. Fue puesto en órbita el 24 de abril de 1990 como
un proyecto conjunto de la NASA y de la ESA. El telescopio puede obtener
resoluciones ópticas mayores de 0,1 segundo de arco. Tiene un peso en torno a
11.000 kilos, es de forma cilíndrica y tiene una longitud de 13,2 m y un
diámetro máximo de 4,2 metros.
El telescopio es reflector y
dispone de dos espejos, teniendo el principal 2,4 metros de diámetro. Para la
exploración del cielo incorpora varios espectrómetros y tres cámaras, una de
campo estrecho para fotografiar zonas pequeñas del espacio (de brillo débil por
su lejanía), otra de campo ancho para obtener imágenes de planetas y una tercera
infrarroja. Mediante dos paneles solares genera electricidad que alimenta las
cámaras, los cuatro motores empleados para orientar y estabilizar el telescopio
y el equipos de refrigeración de la cámara infrarroja y el espectrómetro que
trabajan a -180 ºC.
Desde su lanzamiento, el
telescopio ha recibido varias visitas de los astronautas para corregir diversos
errores de funcionamiento e instalar equipo adicional. Debido al rozamiento con
la atmósfera (muy tenue a esa altura), el telescopio va perdiendo peso muy
lentamente, ganando velocidad, de modo que cada vez que es visitado, el
transbordador espacial ha de empujarlo a una órbita ligeramente más alta.
La ventaja de disponer de un
telescopio más allá de la atmósfera radica principalmente en que ésta absorbe
ciertas longitudes de onda de la radiación electromagnética que incide sobre la
Tierra, especialmente en el infrarrojo lo que oscurece las imágenes obtenidas,
disminuyendo su calidad y limitando el alcance, o resolución, de los telescopios
terrestres. Además, éstos se ven afectados también por factores meteorológicos
(presencia de nubes) y la contaminación lumínica ocasionada por los grandes
asentamientos urbanos, lo que reduce las posibilidades de ubicación de
telescopios terrestres.
Desde que fue puesto en órbita en
1990 para eludir la distorsión de la atmósfera - históricamente, el problema de
todos los telescopios terrestres -, el Hubble ha permitido a los científicos ver
el Universo con una claridad jamás lograda. Con sus observaciones, los
astrónomos confirmaron la existencia de los agujeros negros, aclararon ideas
sobre el nacimiento del Universo en una gran explosión, el Big Bang, ocurrida
hace unos 13.700 millones de años, y revelaron nuevas galaxias y sistemas en los
rincones más recónditos del cosmos. El Hubble también ayudó a los científicos a
establecer que el sistema solar es mucho más joven que el Universo.
En principio se pensó traer el
telescopio de vuelta a la Tierra cada cinco años para darle mantenimiento, y que
además habría una misión de mantenimiento en el espacio en cada periodo.
Posteriormente, viendo las complicaciones y riesgos que involucraba hecer
regresar el instrumento a la Tierra y volver a lanzarlo, se decidió que habría
una misión de mantenimiento en el espacio cada tres años, quedando la primera de
ellas programada para diciembre de 1993. Cuando al poco tiempo de haber sido
lanzado, se descubrió que el Hubble padecía de una aberración óptica debida a un
error de construcción, los responsables empezaron a contar los días para esta
primera misión de mantenimiento, con la esperanza de que pudiera corregirse el
error en la óptica.
A partir de que en esa primera
misión de mantenimiento se instaló un sistema para corregir la óptica del
telescopio, sacrificando para ello un instrumento (el fotómetro rápido), el
Hubble ha demostrado ser un instrumento sin igual, capaz de realizar
observaciones que repercuten continuamente en nuestras ideas acerca del
Universo.
El Hubble ha proporcionado
imágenes dramáticas de la colisión del cometa Shoemaker-Levy 9 con el planeta
Júpiter en 1994, así como la evidencia de la existencia de planetas orbitando
otras estrellas. Algunas de las observaciones que han llevado al modelo actual
del universo en expansión se obtuvieron con este telescopio. La teoría de que la
mayoría de las galaxias alojan un agujero negro en su núcleo ha sido
parcialmente confirmada por numerosas observaciones.
En diciembre de 1995, el
telescopio fotografió el campo profundo del Hubble, una región del tamaño de una
treinta millonésima parte del área del cielo que contiene varios miles de
galaxias. Una imagen similar del hemisferio sur fue tomada en 1998 apreciándose
notables similitudes entre ambas, lo que ha reforzado el principio que postula
que la estructura del Universo es independiente de la dirección en la cual se
mira.
Fuente Consultada: El Universo Para
Curiosos Nancy Hathway
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